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Un clásico especial

En el Estadio Córdoba, el clásico cordobés vivió una nueva edición, el 19 de abril de 1992. Se jugaba la novena fecha del torneo Clausura y por vez primera, "el Luifa" tenía la oportunidad de jugar ante Talleres.

Luis Fabián Artime se había consagrado siete días antes y en ese partido, fue la gran figura. Hizo un gol, se fue lesionado y cuando se retiró, recibió una tremenda ovación de parte de su parcialidad.

"Volví a vivir. Yo sabía que iba a llegar, si siempre trabajé para esto.Y lo que me pasó hoy no se vive todos los domingos, nunca me pasó. Es espectacular. Acá hay una provincia detrás de un equipo, sólo se puede comparar con Boca-River. Y Belgrano es Boca, la mitad más uno, un sentimiento. ¿La verdad?, ¡Me quedaría a vivir!. Nunca me pasó esto", decía emocionado el goleador.

Desde la tribuna se escuchó una sola voz: "Olé...olé...olé...olé... Luifa... Luifa". Desde ese momento, todos querían la camiseta número nueve del proclamado ídolo, que no terminaba de reflejar toda su alegría.

"Esto es lo más grande que me pasó en mi carrera. Después de tantas amarguras, una buena. Hace dos meses y medio que estoy en Belgrano y en los primeros ocho partidos no metí ningún gol; sin embargo, me bancaron. La clave es la continuidad. En Independiente no tuve las oportunidades que tuvieron otros muchachos y cuando jugue hice goles, debo tener un promedio bárbaro. Bochini debió pagar el pato, eso es sabido; pero el problema de Independiente no está en el técnico ni en los jugadores. En este momento me acuerdo de Carlos Biasutto. El me trajo y cuando se tuvo que ir me dijo: ¡Vos... vas a triunfar!", recuerda "el Luifa".

Belgrano ganó por dos a uno porque supo controlar el partido y cuando fue Talleres el encargado de llevar la iniciativa, lo hizo con desorden. Allí estuvo la clave. Para el nuevo ídolo pirata, la definición llegó a los setenta y siete minutos, cuando con un derechazo bajó venció al golero Domínguez.

"Belgrano es esto, sentimiento. Esto no se vive todos los días. Mirá que yo jugué con veinte tipos en la tribuna. Ahora, vas a ver, no nos van a dejar llegar al hotel", remarcaba el goleador.

El conjunto de Victorio Nicolás Cocco demostró solidez. Los resultados lo acompañaron. Ante San Lorenzo, como local, igualó en un gol; luego, sumó una importante victoria por uno a cero ante Argentinos Juniors, en condición de visitante, para empatar dos juegos que, en los papeles previos aparecían como accesibles. Uno a uno con Platense y cero a cero con Quilmes. En todos los partidos, "el Luifa" jugó de manera aceptable, pero no pudo convertir goles. La preocupación mayor se vivió el 23 de mayo, cuando Unión sorprendió en Córdoba y logró derrotar a Belgrano por dos a cero. Pumpido se transformó en la figura, porque fue exigido permanentemente por Artime, el delantero más peligroso del conjunto cordobés.

Para recuperar protagonismo y sumar al menos un punto, Cocco dispuso un equipo con un solo delantero para enfrentar en Rosario a Central. Grave error. Se perdió por uno a cero y Luis Fabián Artime, por vez primera suplente, debió ingresar a los sesenta minutos en reemplazo de Víctor Heredia. Trabajó bien el mediocampo celeste, pero no tenía peso ofensivo. Nada pudo hacer "el Luifa" para cambiar la historia.


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